sábado, 22 de febrero de 2014

la soledad

es sólo una forma más de odiar

lunes, 17 de febrero de 2014

malgasto mi corazón

me encuentro aquí
totalmente expuesto a la vida
y no sé cómo hacerlo bien
recuerdo el dolor adiestrándome
y a veces pienso que el dolor era un asunto fácil
ahora las cosas
todo
se ha complicado
dime
de qué sirve portar una herida y que la herida
no arroje luz
el alma como un colador donde nada pueda posarse
el tiempo suficiente para que arraigue
ahora son otras estrellas las que permanecen
tú me lo enseñaste
el amor
dijiste hijo
el amor no llegará nunca a tocarte

y vivo como quien se rompe
y me digo sigue elige la vida que te dispensa
incido obedientemente en la parestesia de los días
me enfrento cara a cara con este aire empobrecido
caigo en la cuenta de mi ánimo
y hago de mi voz un intento inútil de despegar
de proyectarme de huir
como si esperara que ese momento fuera suficiente
pero no pesa no basta desaparece en su mismo instante
y ya he olvidado
he perdido de vista el objetivo
y sólo aspiro a desertar

sábado, 1 de febrero de 2014

el día se abre

y yo me pregunto cuál será su esperanza
yo quisiera abrir de ese modo una mano
examinar el mundo
y no sentir que me fallan las fuerzas
se habrán de cumplir una por una mis energías
golpeando una puerta que no se abre
y no seré capaz de decir nada que no me hiera
me digo todo lo que cae me hace una casa de invierno

me digo todo lo que cae volverá de otra forma
pienso en un acto constante de interpretación
y de castigo
como una niña sentada en la tierra húmeda
rodeada de inscripciones que dejó una lluvia antigua
como quien discurre difícilmente el fondo de un cristal oscuro
hace un momento vino el amor y se fue creyendo que estaba dormida
quién ordena esta necesidad esta falta de calor gimiendo
mi corazón es un atado de leña que se pudre en una soledad extraña
vienen mis amantes a dejar la mesa limpia
y se van
entro al espectáculo del amor con una sola entrada en el bolsillo
pero yo quisiera no hablar ahora de amor

implorar como quien apedrea
¡qué se callen los poemas de amor
qué se callen!

decir puedo escribir los versos más alegres esta noche
y llevarlos colgados al cuello

autoengañarme como el ave que se come a sus crías
sin resignación sin remordimientos