viernes, 21 de noviembre de 2008

El canto de la mujer pájaro


Buscan las palabras
anidar en mi mente.
Asaltan mis noches.
Secuestran mis sueños.
Salvándome
de la angustia
que me destroza,
que me parte
y me roba.

Vuelvo a ser
un ave nocturna.

3 comentarios:

Juan Antonio dijo...

Las palabras se quedan a vivir en tu angustia, se contagian de melancolía y de colores ocres, tierra, rojizos. Se hacen materia de los sueños. De esos sueños que no te dejan dormir, probablemente.

¿Ave y gato aristocrático? ¿A un tiempo? Sólo tú puedes permitirte esas metamorfosis, mi niña.

crysania dijo...

cuantas veces las palabras vuelen a nuestras mentes y no nos dejan dormir, no nos dejan vivir, simplemente volvemos a ser aves nocturnas que aprenden a vivir vagando por pensamientos perdidos en la oscuridad de la noche

William De Baskerville dijo...

A veces cuentas enigmas, como hija de Ende, pero siempre al final, tienen un significado.

Sentimiento interminable.