jueves, 22 de enero de 2009

Triste


Vladislav Erko
Tu voz apenas me sostiene.

Trato de adivinar oasis
entre las esquinas de tus palabras

pero tu silencio me tiene presa.

Quiero escapar de tu perfil triste.
De tu sola solitaria soledad.
Aquella que dices está en venta
pero que nunca compartes.

15 comentarios:

Gara dijo...

El silencio es duro, es cruel,es nuestro peor enemigo.

Doloroso escrito,espero q solo sea eso y no q tu estes mal, si es asi, mucho ánimo,besos

R. dijo...

Un susurro intermitente que no nos deja caminar con la cabeza alta.

Noelplebeyo dijo...

Es tu voz la que hace arena cualquier comentario / tus palabras no tienen precio.

Jose Alberto Caja dijo...

el silencio me gusta en mi, no en los demás.
cazador cazado...

...y nunca se termina de compartir la soledad.

Camaleona dijo...

Añoro el silencio, yo no paro de hablar.

Juan Antonio dijo...

Tu sola solitaria soledad...

Un beso y muchos cariñitos.

Alicia. dijo...

No quiere compartir su soledad...

Dara Scully dijo...

Si su silencio la tiene presa y su voz no la sostiene, quizás debiera gritar ella muy alto.


Un miau grande

Toxicosmos dijo...

Me gusta el silencio cuando sé que no estoy solo, cuando estoy solo, me da bastante miedo, pues es la prueba existente de mi soledad.

Mer G.G dijo...

que se libere de su silencio,que no la convierta en su presa...

Mer matando el silencio a gritos.

francisco dijo...

Me gusta mucho como escribes y espero que algún día nos cuentes, con ese talento, algo sobre la alegría.

Salud.

Tears dijo...

Durante un silencio ocurren mil cosas...e incluso se pueden realizar mil interrogantes...


Dulces lunas



Tears.-

Someone exactly like you. dijo...

COMO UN PERRO EN LA AUTOPISTA.

AAN dijo...

Nunca comparte su soledad. Creo que ha llegado el momento de subirnos a la barca, remar con fuerza y visitar nuevas islas. ¿No te parece?

Besito, guapa

Gacela dijo...

Hablando de orígenes de problemas, que decíamos en el post anterior... quizá uno sea el pretender encontrar sostén en otras voces (y no en la tuya propia). Porque sobre los demás no tenemos control, pueden estar o marchar, hablar o callar, ser cálidos o bloques de hielo... y estar siempre a expensas de su viento nos hace terriblemente, terriblemente vulnerables. Mucho más de lo necesario.