domingo, 22 de febrero de 2009

La Caza


Nachan
Ladra la noche
como un perro que agoniza.

Varada en tu carretera.
Con la sonrisa alquilada,
maquilladas las goteras,
me dispongo a jugar.

Revuelta de deseo
Con todos tus argumentos
contra la pared.
No te preguntes qué pasará después.
No hay nada mejor que hacer.
Todos los besos por beber

Susurros hipotecados toman las riendas.
No me confundas con un hada.
No es tiempo de palabras profundas.

Qué más da si es mentira.
Desata éste nudo vulgar.
No tengas compasión de mis ángulos muertos.
Sin más propósito que olvidar,
cazo al vuelo la belleza de lo imperfecto,
cómplice de tu lamento inquieto.

No pienses más.

6 comentarios:

HUMO dijo...

y tu me dices a mí brutal y lo tuyo que...una explosión de locura!


besos

=) HUMO

AnaBosch dijo...

belleza inquieta
que salta...
por color

Rubén Darío Carrero dijo...

"mis ángulos muertos". Divina y desesperante poetica del espacio.
No me gustaron dos o tres palabras pero allí está el drama que en tí siempre trae la divina poesía.
La noche, la habitación y sus muros, la carretera más lejos, los dos amantes...tú!

Besos!

Rubén Darío Carrero dijo...

alquilada
argumentos
hipotecados

Son palabras lineales, nunca seas explicita, siempre busca la sugestión, el mundo alucinante detrás de las palabras.
Aquellas palabras que no tienen redondez o han perdido su significado, su causa, la causa de su causa, alguien tuvo su causa?. Sólo conozco a alguien que ha logrado devolverle el significado a una palabra, y es Kafka, qué vida no es un "Proceso"?.

Disculpa que me permita tantas palabras.

Más besos!

William De Baskerville dijo...

sonrisas alquiladas,Susurros hipotecados.

Quien es mas infeliz en la solitaria carretera: l@s que se alquilan o hipotecan o l@s que pagan el alquiler y la hipotecan.

Vale, no pienso más.

Juan Antonio dijo...

Ladra la noche
como un perro que agoniza.

Susurras. Y piensas. Tal vez en hadas que no lo parecen y en palabras de púrpura. En jirones de sombra y lamento. En besos anudados, crueles. En urgencias contra una pared infame.

El hechizo continúa. Siempre. Tú.