lunes, 20 de septiembre de 2010

Entre tú y yo


Adara Sánchez Anguiano
Me gustaría decirme
que son nuevas
estas manos que desmontan
esta estructura imperfecta
que me sostiene,
que ingenio algo más que placebos
para reclamarme las garras y el impulso,
que el horizonte que contemplo
no es un punto fijo en el imposible.

9 comentarios:

Gacela dijo...

El horizonte que contemplas, que contemplanos, quizá sea imposible de alcanzar, pero -comola utopía, ya decían- es lo que nos impulsa a caminar. Y eso ya es bastante, no?

NÓMADA dijo...

En este momento acabas de dejarme muda.
Muy bueno.

Noelplebeyo dijo...

quisiera que me lo dijeras

Orologiaio dijo...

Seguro que el punto fijo en el imposible pasa a ser una variable de lo probable, prueba a cambiar de prismáticos ;)

María dijo...

Si te gusta tener esa imagen, será cierta al convertirla en belleza, y ese horizonte que contemplas como un punto imposible ahora, terminará siendo el destino de tu caminar.
Precioso poema.
Besos.

Juan Antonio dijo...

Esa melodía de cuento infantil irrecuperable, ese ruido de lluvia, esa nostalgia encabronada entre unos restos de naufragio tan queridos... y tú.

No puedo evitarlo. Cada vez que entro en tu bosque sin tiempo siento algo indescriptible.

Nenita...

Dara Scully dijo...

no lo es. seguro.


pd: qué gracioso, he visto la ilustración y he pensado: mira, eso podría hacerlo yo. y luego veo que la autora se llama casi como yo. debe ser una señal de algo.


(cosquillas
y peces de colores)

Mer González dijo...

Yo estoy segura de que no lo es.

Abrazos infinitos para ti.

Carlos dijo...

El horizonte no es sino el velo de tus sueños, y ellos sí que se pueden alcanzar.
Son tus manos las que lo escribe.

Un abrazo