viernes, 10 de septiembre de 2010

Volvemos a las andadas


Istvan Sandorfi
Pensaba en estrellas fugaces,
más sólo eran aviones
arañando el velo oscuro de las horas.

Y te dije: quédate conmigo,
no cuelgues,
aunque me hayas despertado.

Y pensaba: échale agallas y abandona el rincón.
Sabes que ese nunca fue tu estilo.

7 comentarios:

Noelplebeyo dijo...

rasgando el cielo los aviones que son tus letras en el pergamino poético

NÓMADA dijo...

Ando pensando que a veces uno osa hasta contra uno mismo.

Orologiaio dijo...

La cobardía suele escocer más en los ajenos que en quienes la proyectan, no crees?

gaia56 dijo...

Preciosos tres primeros versos... y todo el poema. ¿cómo luchar contra la cobardía y el miedo?
Un beso.

saudade dijo...

Me encantó este, muchísimo!

Bordencanto. dijo...

Me recuerdas a Sabina.
Mucho y desde siempre.

Juan Antonio dijo...

Me gustan esos imperativos, nenita: quédate conmigo... no cuelgues... échale agallas... abandona el rincón...

Creo que debería hacerte caso.