lunes, 15 de noviembre de 2010

¿Y ahora qué?


Adara Sánchez Anguiano
Se me agolpa azul el frío,
de repente,
en estos días distantes
en los que la ficción es una lámpara
que ya no alumbra,
en los que me reconozco en el cansancio
de haberlo intentado todo,
en los que ingenio un entusiasmo
con el afán incansable
del que explora lo desconocido.

11 comentarios:

Noelplebeyo dijo...

ahora viene el reconocimiento

Eres la mejor

OjosMiel. dijo...

Y que ese afán dure por siempre, querida Nébula.

Matías Daille dijo...

supongo que hay días donde uno se ve en espejo demaciado crudamente, carne a la parrilla, pero siempre hay una razón para seguir siempre logramos inventarnos algo a punta de fantasías.

suerte :)

ego dijo...

del que ya no sabe volver.

Dara Scully dijo...

a veces el frío es bueno. despierta.



(me encanta la ilustración
que has puesto)


sonrisa. grande.

Juan Antonio dijo...

Eres la exploradora que más admiro entre todas las exploradoras reales o posibles.

*.*

Helenaconh dijo...

las desapariciones tienen un daño que no podemos medir y después, sólo queda decir ¿y ahora qué?

María dijo...

Hermoso poema, Nébula.
A veces el cansancio de haberlo intentado todo no nos deja descansar y esperar... aunque sea preguntándonos... Y ahora qué?
Un beso.

Carlos dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Carlos dijo...

Conviertes el ahora en algo vivo, inquieto, le preguntas y la respuesta eres tú, no cambies!

¡llega el invierno! Animo!

(ahora creo que saldrá bien)

Juan dijo...

Estimada desconocida,

(Me obliga, el respeto que me inspira tras su lectura, a tratarle de usted, espero que no le ofenda la cortesia)

Sepa, que le conozco hace poco, y sin embargo ha conseguido, en apenas unas entradas, hacer germinar en mi una esperanza, una esperanza por la vida y la salud y el bienestar y el futuro de esta, nuestra maltrecha literatura contemporanea española, tan contaminada como se encuentra, tan intoxicada de esa adictiva sustancia que el regocijo propio de premiarse a si mismo produce.

Su dominio de la palabra, la violenta delicadeza con que proyecta emociones y pinta cuadros y surca y cincela el marmol de la naturaleza humana, la voz de su estilo propio, la originalidad de sus ideas nuevas y conmovedoras, ha conseguido convencerme y ha acabado por reconciliarme con una idea, la posibilidad, la posibilidad de que no todo esta perdido, en este bendito pais donde por desgracia y como suele suceder en democracia, la cultura (eufemismo de alfabetizacion) ha acabado liberando una version grotesca, obscena y esperpentica de lo que debio de ser el hombre del s.XIX: diletantes sin ambicion, paletos de todo entorno, rural y urbano, ninfulas que ya no quieren ser musa, quieren ser autor, adolescentes que mas alla de desafiar al maestro mediante retorica alguna han entendido la autoridad de la agresion como medida de fuerza y veteranos tan castigados por su generacion que han renunciado a envejecer, volviendo a la infancia, todos ahora con beneplacito del Ministerio de Cultura y en pos de una sociedad que avance hacia un futuro que nos lleva, no sabemos donde, concitados todos en la red, en llamar la atencion, mediante la publicacion de pensamientos groseros, lineales, simples como su propia vida, manifestacion de una conciencia vacia, de la total y absoluta carencia de recursos para gestionar intelectualmente un entorno hostil, como es la cultura occidental, (que se extiende por doquier), proyectandose en una demanda de cariño y afecto, inutil, lacrimogena, melodramatica, pasiva e irritante, que hara que este mundo estalle por donde haya de estallar, sin que nadie haga nada.

En fin, lamento mi tremedismo, hoy probablemente no ha sido un buen dia, probablemente, a pesar de la buena lectura, de la esperanza recobrada en la literatura..., en fin..., me imagino que la vida siempre acaba resultando mas gorda, mas voluminosa, mas pesada, en esta balanza en la que muchos acaban buscando y encontrando la felicidad.

Un saludo