lunes, 19 de marzo de 2012

me aburre


la masa que bulle y bala sobrada su porquería
que no sabe escuchar que no sabe escuchar que no quiere escuchar
el orden establecido la inercia
los espíritus domados edén de mansedumbre
corazones que avanzan secretamente hacia la frívola retórica su larga vanidad
el tiempo y su conspiración
la disposición de las cosas abolidas de esperanza que rastro a pesar de todo
y ¿dónde el faro el ánimo lúcido la voluntad fosforescente la alquimia de mis sueños?
porque yo también fallé
y de mi costilla fue la nada y todas sus erecciones
fecundo ego como torre desmoronada de mi lado todo lo que cae
el miedo a todo lo recóndito de mí y que no supe poner nombre
la inmolación de mi belleza
la implacable imposibilidad a la hora de confiar
este sentirme aparte y el alma en celo humedecida de tristeza
esta sensación de mierda esta impotencia de mierda
al ver que ya no éramos útiles para nadie cuando prometíamos tanto
¿recuerdas?
y ¿quién te va a querer ahora?
y ¿quién me va a querer ahora?

5 comentarios:

Ana Aneiros dijo...

Eso, ¿quién nos querrá si pasamos la vida saltando de letra en verso, cazando metáforas con la espiral de nuestro cuaderno? No la masa, no las ovejas.
Besos.

Noelplebeyo dijo...

y a mi

El Joven llamado Cuervo dijo...

De una costilla la historia universal de las erecciones y de las fecundaciones. Me encantó este descaro. Un abrazo.

Vagamundo dijo...

al final, todo es molécula que fluye en el tiempo. Lo que ha sido, cómo lo hemos sentido, y lo que seremos en consecuencia... en definitiva, somos turistas más que viajeros en este crucero que es la vida.
A la que habría que volver dos veces: una para vivirla, otra para fotografiarla.

Iván dijo...

Me gusta, parece el final del diálogo con un amado en un drama romántico.