jueves, 6 de septiembre de 2012

entre pestaña y pestaña

ermito
hago la calma con la que se forman los desiertos
qué es innegable en mi alma
me pregunto
qué me acaricia qué me pudre
para cuándo los sueños sencillos
vacuos de pasado
qué recitan mis ojos de qué comen
qué ova en mi un movimiento una primacía
qué de mí es simulación
por qué sólo hay resistencia en lo que escribo
qué intento rezar


entre pulmón y pulmón
arquitecto
hago ojal a un corazón abotonado a la vida
antes del descenso
yo me destruyo en la imagen
del que me hace del que sólo halla en mí desalojo
de su triste o de su semen
tú nombre es ahora cada uno de sus nombres
y yo soy débil hacia ti
soy lo que transita por tus dedos
recae la verdad en cada uno de mis elementos acariciado
éntrame te digo antes de la decepción
seme estámpate así
pero si sé si todo está ya anunciado
a qué esta intención de afincarme
esta contundencia
me pregunto
a qué ofrecer una vulva abierta
qué intento rezar

6 comentarios:

Darío dijo...

Profundo respeto de mi parte. Una belleza.

Damu Aguirre dijo...

Me gusta lo laberíntico de tu lenguaje que no por eso deja de tener belleza poética. Un54 gusto

Vagamundo dijo...

La aridez emocional, a veces tristemente disjunta de la vaginal, suele ser preludio de algo que sabemos y no queremos- Agarrados a algo que creemos irrefutable e irrenunciablemente nuestra (fuente de) vida.
Se debería notar, si penetrar es más de lo que el verbo, semánticamente, indica.

Anónimo dijo...

"Hago ojal a un corazón abotonado a la vida"... Muchas veces los requiebros de ésta nos llevan a confusión, muchas veces nos empeñamos en hacer cosas sin saber ni qué anhelamos ni "qué rezamos"......

Muy bello, Hechicera de las Letras, muchas gracias.

Anónimo dijo...

Aún no te han llegado, y ya están llendo.

Qué lista eres, que clarividente. Sólo por eso dan ganas de llevarte la contraria, ir a tu puerta y quedarse, como esas dos viejas lesbianas, que mastican calle arriba, distantes aunque sombra una de la otra, brazo con brazo, los restos de los restos de sus recuerdos dorados, de sus días amarillentos.

José María Souza Costa dijo...

Convite
Passei por aqui, para lê o seu blogue.
Admirável. Harmonioso. Eu também estou montando um. Não tem as Cores e as Nuances do Vosso. Mas, confesso que é uma página, assim, meia que eclética. Hum... bem simples, quase Simplória. E outra vez lhe afirmo. Uma página autentica e independente. Estou lhe convidando a Visitar-me, e se possível Seguirmos juntos por Eles. Certamente estarei lá esperando por você, com o meu chapeuzinho em mãos ou na cabeça.
Insisto que vá Visitar-me, afinal, o que vale na Vida, são os elos de Amizade.
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www.josemariacosta.com