domingo, 24 de febrero de 2013

llamarme por mi nombre

la lluvia tras la lluvia 

Fernando Fernández Freijo




para no olvidarme
mirarme al espejo
para saber que estoy ahí
vivirlo todo como una extranjera de las cosas
lejanas al corazón
asir la mañana y la tarde
porque sé que la noche estará
si él me sirena
si hace de su voz un instrumento
y se introduce
entonces basta con escuchar
porque ahora su voz es el lugar donde me apoyo
hago del tiempo un tiempo en el que preciso de sus manos
que por desconocerlas
quedan tan lejos
porque mis manos sí lo hacen
sí se hunden en mi sexo como si su boca merecida
acometiera
vulnerando la trinchera de manera urgente
dando forma a la forma de mi piel enrojecida
de su calor su territorio
este bosque incendiado

5 comentarios:

María Sotomayor dijo...

La necesidad y urgencia de la piel.

Beso Bel :)

Rafael dijo...

Algo más que palabras.
Un abrazo en la tarde de este domingo.

Darío dijo...

Bosque incendiado, para terminar.

Noelplebeyo dijo...

la turgencia por su nombre

Anónimo dijo...

La trinchera vulnerada marca el límite... La fusión en un único todo marca el placer....

Persevera, Hechicera de las Letras, persevera....