martes, 5 de marzo de 2013

he tropezado

mi corazón se detiene con la misma intermitencia de los grillos
se echa a perder el alma como se echa a perder la comida
hay de brigadas de búsqueda
tengo ojos donde pueda escabullirme
pasarán unos tras otros los días y no serán mi sitio
sino lejos de cualquier parte
la clave es el distanciamiento de esta vida inconclusa

no quiero perturbar la proclividad de lo que reestablece
detrás de su hueso muerdo la noche que fluye como condición indispensable
dejo que haga su trabajo
que premonice un círculo a mi alrededor y apriete
que talle en mi borde la belleza perfecta de una ahogada
hay de un abandono a propósito de mí
gastadas miniaturas de luz vahos de errancia árboles talados pájaros que atardecen
en un acto de valentía unto de saliva la herida
como quien se lame el rostro

7 comentarios:

Abraham dijo...

Dejo que haga su trabajo
en un acto de valentía.

Anónimo dijo...

Tus últimos versos me han provocado extraño desasosiego,Hechicera de las Letras. Has plasmado lo que siento y cómo me siento en muchas ocasiones...Lo insufriblemente efímero de los días que no son nuestro sitio, la sensación de irrefrenable caída hacia un abismo que ya ha mirado dentro de nosotros.....
La esperanza que no se diluye en la ponzoña de lo mal interpretado...Los pájaros que no encuentran su nido y vagan errantes eternamente... Las almas...., al final son las almas....

Darío dijo...

Un abandono, y un ahogo, alrededor de lo inconcluso...Un abrazo.

Rafael dijo...

Lo importante es recuperar de nuevo el sitio, la figura, mirar si no hay heridas y luego continuar la marcha.
Un abrazo.

GAB dijo...

Que bueno haber pasado por aquí y prendarme de tus letras.


Saludos!

N Ó M A D A dijo...

Me reconozco en algún momento en esa intermitencia.

ttbboo dijo...

Restos de comida sin tocar...