sábado, 6 de abril de 2013

se detiene en un escaparate y mira

halla en su reflejo el espesor de su propio desamparo
regresa solitario a casa y la soledad le trepa como una hiedra
por su cansado corazón
nada vuelve piensa
como ese pescador que vive del mar y no lo entiende
resbala sobre el hielo de la memoria
y no puede levantarse
escucha atentamente y sólo oye lo que restaron las palabras
revive aquel tiempo donde de cada beso hizo una trinchera
recuerda y no deja nada
recuerda y lo encuentra todo igual
el espíritu deshorado
las cosas viejas las idas y venidas la pérdida constante
eso que pensaba que era la vida
un fuego inútil que no purifica ni borra huellas

4 comentarios:

Rafael dijo...

Parada para mirar lo inexistente o el reflejo de la "nada"
Un abrazo.

Anónimo dijo...

La vida es un fuego que borra algunas huellas, pero que graba de forma indeleble otras...

Gracias y feliz semana, Hechicera de las Letras....

N Ó M A D A dijo...

Al contrario, todo vuelve. Al traste con todo, la nostalgia.

Pedro Luis López Pérez (PL.LP) dijo...

Vengo del blog de Despertares de Maria fernanda Lobato Lemos y me ha encantado tu Rincón; por lo cual, si no te importa, me gustaría ser Seguidor de este Espacio mágico, que es el Tuyo.
Abrazos.