miércoles, 17 de julio de 2013

alcé la vista hice un fuego


                                                                                                                                                                                                                    

con estos ojos
antes de que desapareciera para siempre
nada sé sobre lo de todos
sobre la tristeza incorregible que nos une
¿terminará la infancia de amainar como la lluvia?
me pregunto ¿quién no huye?
¿quién no ha venido para ahogarse ante un cielo arrodillado?

los niños corrían de vuelta a sus casas
miré entonces los edificios
no sé qué esperaba encontrar detrás de las ventanas

6 comentarios:

Rafael dijo...

Quizás la infancia no termine nunca porque la lluvia sigue aflorando en las pupilas de los niños.
Un abrazo.

Noelplebeyo dijo...

detras ojos y miradas

Darío dijo...

En ojos traslúcidos, ahí la infancia que persiste. Mejor, poeta.

Tomás R. Ramírez dijo...

Brillante. Increíblemente escrito. Ahora, no entiendo que les pasa a la gente que te comenta que tiene que andar agregando cosas. Es necesidad de figurar, o qué?

Juan Antonio B. dijo...

Eres incorregible, Nébula.

Besos así de grandes.

Edmundo dijo...

Por si acaso, no digo nada. Apenas hablo de la belleza, que es mucho.
No quisiera ser víctima del inquisidor de comentaristas. Saludos.