viernes, 30 de agosto de 2013

a ras de mi ventana

el día crece y me grita el mismo cielo de todos los inviernos
obligándome a permanecer
y a participar como un habitante de la luz
con los ojos muy abiertos a su rastro
fingiendo una resistencia que anda por la calle y se mezcla
con el cuerpo y la boca amablemente rotos
de extender la mano y la sonrisa y la palabra
porque dime quién querría hablar del tiempo
o de los precios
reconciliarse con el mundo y desatender su desierto
apartarse de los oscuros desperdicios que guarda el corazón

3 comentarios:

Rafael dijo...

Situación "a ras de la ventana" la que queda reflejada en esas letras.
Un abrazo.

Tomás R. Ramírez dijo...

La primera parte no me gustó. Sin embargo, no sabría decirte bien por qué. Pero debe ser culpa mía. Creo que no llegué a conectarme con la dimensión luminosa que refiere. El sol y la luz, el día y los gritos, la calle y las sonrisas, son cosas que me alteran. Me sacan fuera y ya no siento.

A partir del "porque dime quién...", hasta el final, me gustó bastante. Le borraría todo lo demás.

Un saludo.

Darío dijo...

Fingir resistencia en la rotura. Casi una condena. Un abrazo.