miércoles, 28 de agosto de 2013

pregúntaselo al perro

el perro nuevo no come
no ladra no muerde
se orina al menor gesto de acercamiento
me empeño en acercarme
en que me huela
me apruebe y coma de mi mano
pero me rehuye
sale corriendo a esconderse
a refugiarse tembloroso en los rincones
me mira y me suplica déjame
olvídate de mí
vete no me prestes atención

y reconozco los síntomas
el agotamiento de estar continuamente alerta
el deseo de dejar de estar en guardia por encima
de cualquier cosa
su corazón agitado intentando no preguntarse
por qué

7 comentarios:

Rafael dijo...

Así somos nosotros algunas veces.
Un beso.

VANESSA dijo...

Su cara lo dice todo, los ojos son el espejo del alma, a nosotros también se nos nota todo.
Besoss

Begoña Rosamarchita dijo...

por qué
escribes taaaaan bien : )

Noelplebeyo dijo...

Guao

Tomás R. Ramírez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
H E L L F I R E ▲† dijo...

me duele tanto en realidad porque tiene que ser asi

Anais Nit dijo...

Entiendo al perro, entiendo porqué quieres acercarte. El dolor es un estigma sangrante y nos sentimos hermanados en el dolor. Muy bello el texto, sincero.