sábado, 21 de septiembre de 2013

no es una palabra

no es tan sólo una palabra a la que lanzarse al vacío
escúchame
tiene algo que ver con un resquicio
con quien viene a llamar a mi puerta
y se queda para mirarme
decir mi nombre
hacerme nacer después de la angustia de la derrota y la caída
con esa porción esa llanura entre los rostros absortos en el aire
donde el mero hecho de respirar nos arrastra uno al aliento del otro
con sentirte cerca
con que te acerques a mí sin que yo sepa que vas a hacer conmigo
y aún así estar tranquila
con lo que me revelas al oído cuando dices eres mía
y sacas a relucir este animal hermoso que me corre por las venas
y se relame
con lo que ocurre cuando tus ojos me expulsan a la vida
para tomarme por los tobillos
y convertir este cuerpo en algo manejable
que según abre sus piernas cierra su corazón a cal y canto
con lo que sucede cuando me atas las manos a mis bragas
tapándome la boca
y me restriegas por la cara tus dedos bañados en mi saliva
y me penetras y te me enredas por dentro
dándome la luz de aquella que se recobra de quien tiene un sitio
y no es descabellado pensar que a eso hemos venido
a que no arda a que sólo se consuma
que hallaremos algo
que de la misma forma habrá de irse algo de nosotros

3 comentarios:

Aniagua dijo...

Es como cambiar de piel...
Hermoso pensamiento
Un abrazo

Aseret Blueminda dijo...

Increíble ese poder para poder perder algo constantemente y conseguir no quedarnos con nada.

Darío dijo...

Es poderoso...