martes, 5 de noviembre de 2013

para no caer en este tiempo que se va cubriendo de telarañas


para no conocer los abismos de la noche que se posa 
digo tu nombre con la boca sedienta de tu nombre 
me vengaré un día pienso mientras quedas en el aire 
cuando apago la última lámpara y mi mano baja como por azar 
-lentamente conspira- 
se entrega a este sexo tristemente acostumbrado a la distancia 
si quisieras oír lo que me digo en la almohada 
cómo te asomas súbitamente 
deslumbras mis ojos con tu imagen alta galopando mi garganta 
como si fuera el lomo de un caballo hecho del mismo tamaño de mi deseo 
mi garganta llena de nada una centésima antes 
hueco en el que solías hundirte como el sol se hunde en el agua 
nido en el que mi lengua empollaba cálidamente las horas severas que golpeaban 
nuestras frentes 
cielo en el que finalmente despedías con temblor líquidos ángeles con alas de paloma 
que venían a llorar a mi ventana

3 comentarios:

AtaqueEscampe dijo...

Guau! tan poquitas palabras y tanto que dicen!

Carlos dijo...

Flujo de versos que se desliza por el cuerpo del poema, lenta y contundente mente.
Placer

de leerte

Tomás R. Ramírez dijo...

Dije lo mismo que que dijo "AtaqueEscampe". Guau.