miércoles, 4 de diciembre de 2013

llueve

llueve y la lluvia siempre parece ser la misma, la lluvia se empeña en decirme cosas que no entiendo, todo lo que toca la lluvia es una página en blanco, para el tiempo soy sólo algo que ha hecho a mano, camino y la ciudad me hace rozadura, me pregunto que busca el viento en los árboles sin sangre, los gatos en los tejados, me detengo en los escaparates y miro todo lo que no puedo permitirme como si me sintiera salvada, te podría asegurar que la tarde es un niño que juega solo en un bordillo y luego vuelve a casa y cuando llega a casa nunca hay nadie, a veces creo verte entre la gente pero todos hablan a la vez la misma avenida, relinchan al fondo como caballos, yo te miraba como quien exprime una naranja, como quien enciende una cerilla y la luz de una cerilla le es suficiente, tú guardabas silencio y el mar en la palma de tu mano, el mar, decías, es una escalera de incendios, llueve y la lluvia siempre parece ser la misma, las cabinas telefónicas siguen ahí, esperando

7 comentarios:

Rafael dijo...

¡Cómo cambia la vida con la lluvia, sin duda...!
Un abrazo.

Noelplebeyo dijo...

nos vemos en las nubes

María Estévez dijo...

Qué lectura más agradable.. me encanta esa lluvia.
Un abrazo

Darío dijo...

La lluvia, que sucede en el pasado, dijo el poeta...

mailconraul dijo...

La inocencia, o la insuficiencia, nos salva de todo lo que podríamos desear; pero, ¿quién nos rescatará de lo que ya hemos anhelado, de lo que soñamos?, ¿quién pude detener la lluvia en los cristales?.

Herida dijo...

Hipicrita

Tomás R. Ramírez dijo...

Al borde de las lágrimas.