sábado, 21 de diciembre de 2013

una isla etc

Había una ventana en la isla. Dos estelas atravesando un fondo azul, como dos piedras lanzadas contra el desconcierto, dejando el rastro efímero de dos huellas que una vez fueron huellas. Dos estelas, como dos desconocidos que acuden a un encuentro y que, por un momento, conectan, antes de darse la vuelta y olvidar y olvidarse. Había una ventana en esta isla que es esto. El frío. Todas las mañanas, frente al espejo. Un sólo plato. Y todo esperando que yo de el primer paso. Había una ventana. Y una silla. Miré arriba y pensé puedo estar en cualquier parte del mundo e intenté imaginar cómo era la vida de la gente dentro de los aviones. Si tendrían frío también. Si sonríen. Si se abrazan. Si a veces no tienen ganas de saltar y qué les detiene.

6 comentarios:

María Estévez dijo...

Quizás les detenga el mismo miedo que se siente en la tierra...
Saludos.

Rafael dijo...

Esa sensación llamada miedo es muy fuerte, aparentemente.
Un abrazo.

Tomás R. Ramírez dijo...

Coincidencia. Hoy, que te leo, he vuelto a ver por 5ta vez una película del director Sur Coreano Kim Ki Duk, también llamada "La Isla". El que se anime, que la vea.

Con respecto al texto, creo que desde el comienzo hasta la palabra "olvidarse", es un poco rebuscado, o seré yo bastante haragán. Con respecto al resto, es sublime.

Y en los aviones se siente frío, mucho en general. Y no, allí no hay sonrisas, ni abrazos. Sólo se huele el aroma putrefacto del miedo y la tensión. Las ganas de saltar, de tirarse, en esta situación son redundantes. Apenas la maquina despega, uno ya se siente despojado, huido de todo. El jet lag no se debe a la diferencia de horario. Sino que es la sensación de haber estado muerto.

Sonsoles dijo...

Hombre...pues servidora viaja mucho ;) y nunca he pensado yo en saltar.
Me ha gustado esa frase que decía algo así de "esta isla que es esto: el frío"
Me ha rasgado
Besitos

Amando García Nuño dijo...

No está demostrado que haya vida dentro de los aviones. Pero sí es seguro que fuera ha desaparecido todo rastro de ella.

mailconraul dijo...

La vida en los aviones siempre será interesante, mientras las azafatas nos hagan soñar con sus fértiles caderas.