sábado, 4 de enero de 2014

ya es de noche

y las estatuas del parque parecen querer saber el camino de regreso, empiezo a acostumbrarme a la oscuridad como una luciérnaga a la profundidad del bosque, tan rápido pasan las nubes hasta ocultarse, la noche está aquí ¿aguantaré otro golpe? me digo, la noche ha venido a recoger los pájaros que tiznan el horizonte, a llenarte la boca de peces, a afilarse las uñas en tu pecho, a abrocharte los ojos a una nueva pesadilla, tumbada en la cama escribo en la corteza de la noche el nombre de mi madre como un niño que quiere volver a casa y aún cree en el poder de las palabras, la noche es mi árbol, un árbol que ha perdido todas sus hojas, me lanzo desde la cornisa más alta de la noche y caigo sin hacer ruido, sueño, sueño como un animal que se aburre, sueño la noche que me apuñala, sueño y apuñalo la noche, la noche lame mi herida y mi herida escuece y mi herida no tiene prisa, cierro los ojos y ni las cosas ni yo tenemos la misma magia, cierro los ojos y los cisnes se están muriendo

4 comentarios:

mailconraul dijo...

Un animal que se aburre es lo más tierno que se puede encontrar una noche cualquiera. Un animal sonámbulo descifrando el oscuro misterio de los árboles sin hojas.

Amando García Nuño dijo...

Apropiada (para la fecha) noche de cisnes muertos y, supongo, camellos que se aburren. Es lo que tiene la magia, que esconde todo tipo de heridas.
Salud-os

Pez Susurro dijo...

"escribo en la corteza de la noche el nombre de mi madre"

Pufff

La noche es mi árbol.

Sí.

Beso

Pez Susurro dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.