lunes, 17 de febrero de 2014

malgasto mi corazón

me encuentro aquí
totalmente expuesto a la vida
y no sé cómo hacerlo bien
recuerdo el dolor adiestrándome
y a veces pienso que el dolor era un asunto fácil
ahora las cosas
todo
se ha complicado
dime
de qué sirve portar una herida y que la herida
no arroje luz
el alma como un colador donde nada pueda posarse
el tiempo suficiente para que arraigue
ahora son otras estrellas las que permanecen
tú me lo enseñaste
el amor
dijiste hijo
el amor no llegará nunca a tocarte

y vivo como quien se rompe
y me digo sigue elige la vida que te dispensa
incido obedientemente en la parestesia de los días
me enfrento cara a cara con este aire empobrecido
caigo en la cuenta de mi ánimo
y hago de mi voz un intento inútil de despegar
de proyectarme de huir
como si esperara que ese momento fuera suficiente
pero no pesa no basta desaparece en su mismo instante
y ya he olvidado
he perdido de vista el objetivo
y sólo aspiro a desertar

4 comentarios:

Rafael dijo...

Quizás es ese dolor inmenso que se guarda celosamente y que supura sin descanso...
Un abrazo.

mailconraul dijo...

La vida es algo más que nuestro maldito corazón y la congoja que arrastramos prendida, indefectible como un dolor de muelas. Eso es lo que quiero creer: la vida es algo más que un maltrecho corazón bostezante.
Somos esa herida que no arroja luz y se niega a sanar pero deberíamos guiarnos por la herida para hallar el origen de nuestro abatimiento existencial.

Tomás R. Ramírez dijo...

Hermoso poema Isa.

Amando García Nuño dijo...

No es mala elección (desertar, digo).
Abrazos, siempre