lunes, 9 de junio de 2014

Pienso en el hielo
Begoña M. Rueda


Podría hablarte del abandono
de como nadie me está poniendo una pistola en la cabeza
de lo cerca que estoy
de cómo pongo todo el abandono de mi parte
pero no lo hago
en cambio me quedo ahí como una boba
mirando el hielo
como si hubiera venido a beber sola y sólo me importara el hielo
y agito mi vaso
y pienso en el hielo como el que no busca nada
y observo atentamente como ocurre todo con muchísima suavidad
como quien analiza la descomposición de un cadáver 
sin protegerse de su hedor
como quien se contempla desde la orilla señalándose a sí mismo
y dice: se ahoga

6 comentarios:

Darío dijo...

En situaciones, casi mejor que alguien nos ponga una pistola en la cabeza, como ademán solidario, digo... Un abrazo.

Noelplebeyo dijo...

Glu

estela ela dijo...

Se capta la atmósfera.

Vuelve y Quédate dijo...

...y dice:-se ahoga...

Pero siempre terminas el vaso...quizás le salves, te salvas al final...te salvas bebiéndote el dolor...

Gracias

Vuelve

Anónimo dijo...

Cierto, pero... ¿y si ese cadáver en descomposición que analizamos fuera nuestra propìa alma? La pistola en la cabeza no es la solución, tampoco el hielo del vaso lo es.
Gracias Hechicera de las Letras, bienvenida a esta tu casa.

kynikos dijo...

¡cómo calan tus como si nada!
un saludo admirado