martes, 24 de junio de 2014

yo cabalgaba

yo pensaba en ti como quien sigue cabalgando y no se gira, como si me empujaran cabalgo al caballo que llevo entre los muslos y llego un poco más lejos, cada vez cuesta más, cada vez, pienso, sí, como quien cuida un fuego donde orinan los perros de la calle y sólo hereda orín y cenizas, aún me obligo a bailar para que llueva, a arrancar después la mala hierba, desde aquí el invierno y Madrid forman un país extranjero donde no hay ningún punto cardinal cierto, hoy soy esa piedra rodada bajo el agua que fluye cruelmente arrastrando lo vagamente hablado, nadie me ha clavado ningún cuchillo pero me voy muriendo lentamente, tranquilo, no muero, voy cayendo en la cuenta de que no soy fiel a la hora de reconstruir, de que intento salvar lo insalvable, de que ahora la fidelidad me parece irremediablemente estúpida cuando se trata de la precisión que espero de un recuerdo y todo se desdibuja y recordar milimétricamente todo aquello que pasó pierde importancia o se vuelve demasiado importante según el día y ya no hay referencias y el tiempo pasa por encima de lo que pasó y lo que pasó ya es sólo la sombra de tus manos espantando las moscas de este corazón y de su llaga, como si me empujaran, como si me gritaran a la cara les digo a todos incluso habiéndote perdido a ti no habré perdido pero es tarde y todos se han ido, mira el pájaro de lo nuestro bajo arresto domiciliario sobre la cubierta de cualquier libro, escuchando el tañir de las campanas de la iglesia de al lado, pensando en las ramas más altas, en que el viento se levanta, se levanta y él no tocará el cielo, su cabeza está tan caliente cuando finalmente llora, hay tantas cosas que no entiendo


4 comentarios:

Darío dijo...

Hay quienes se jactan de entender... y se engañan bastante bien... UN abrazo.

kynikos dijo...

...te entiendo.
saludos admirados

(ah, me recordaste el pájaro enjaulado de van gogh)

Anónimo dijo...

No entender lleva al completo entendimiento, otra gran paradoja de este eterna incógnita que es la vida...
Cierro los ojos y degusto tu prosa como si de un veneno bebido a cortos sorbos se tratase Hechicera de las Letras, lenta y pausadamente...

mailconraul dijo...

El chicle de los felices explota en la cara de los globos...