domingo, 3 de agosto de 2014

cierro la puerta y salgo al mundo
a las esquinas soleadas
a los inútiles castillos que levanta el humo de los sueños que arden
andar es mirar los cuerpos de hombres y mujeres
que nunca serán míos
-todos son inocentes cada uno con su nombre
sabemos ir dijo una voz-
pende la luz que cauteriza sólo a medias blandamente
pareciera una insistencia de las cosas lo que se hunde
porque el día es pequeño y se me cae de las manos
se me ha caído el mundo como un diente de leche
y ya no siento confianza
y ya no recuerdo si siento algo


4 comentarios:

Rafael dijo...

Salgamos a ese mundo sin miedo.
Un abrazo.

Darío dijo...

Las terribles e inexorables pérdidas cotidianas, diente o fe...

mailconraul dijo...

Me pierdo en los premios, odio los premios; tu rostro es un premio y no necesita ningún accésit.

Los dientes aguantan hasta que llega la edad del exterminio...

Aseret Blueminda dijo...

Al menos la puerta sigue cerrada.

Un abrazo!