martes, 12 de agosto de 2014

¿ha merecido la pena? empezar sabiendo que se acabaría terminando, no lo sé, cuanto más pienso más consciente soy de que no sé nada, bueno, casi nada, lo justo para ir tirando, como que sin ti mi cama es la mitad de lo que era mi cama contigo, que a mi corazón le cuesta aprender a vestirse solo, el amor es un animal de vuelo, el amor te promete el desperdicio, un sitio reservado en el precipicio tras la tormenta, morir sin enfermedad, síndrome de takotsubo, no sé despertar, marcharme, del amor no te marchas, pero lo que nadie te dice es que tampoco te dejan quedarte, que todo se acaba, como un corte rápido y limpio y ahora tengo todo el silencio del mundo para desvariar, ser esto, algo que intenta sostenerse y tiembla, algo que cae como le caen las mangas a un anciano, algo que quiere caer hasta el fondo de cada cosa que me regalaste y enmudecer, pasarse el día recordando sólo los momentos buenos, con música de fondo, como si con ellos hiciera un altar de esos que se hacen en los márgenes de las carreteras, el día que me conociste me dijiste pareces una mujer perseguida y yo me volví



7 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo también lo pienso si mereció la pena, porque el sufrimiento posterior se hace muy muy duro. A veces mis sueños son tan reales que cuando me despierto y me doy cuenta que todo ha terminado, me dan ganas de volverme a dormir y no despertar jamás.

Rafael dijo...

Quizás es la gran pregunta que todos nos hacemos.
Un abrazo.

Sonia J.Tirado dijo...

¿Quién sabe? Y algún día haya válido la pena.

Hoy todavía... Puedo asomarme a mi herida.

Abrazo inmenso.

Vuelve y Quédate dijo...

..."¿pareces una mujer perseguida?" ...y te dejaste coger...supongo que a todos alguna vez nos han pillado mientras escapábamos de algo o de alguien...o nos hemos dado la vuelta con la curiosidad de quién necesita encontrarse...encontrarle...

Gracias

de Vuelve

mailconraul dijo...

Lo que pretende realizarse nunca pregunta si vale la pena...

Aan dijo...

Siempre. Amar siempre merece la pena. Aunque después duela.

Verónica Durán González (MUJERCIERVO) dijo...

Madre mía ese final me partió, como el filo de luz que se cuela por las rendijas de la persiana y quiebra la perspectiva del cuerpo tendido sobre la cama.