viernes, 5 de septiembre de 2014

donde empezamos todo estaba destruido

apago el cigarro en el bordillo y me quito las gafas de sol
quiero mirar directamente a los ojos de la gente
sabré si nos entenderemos por la manera en que sus manos partan el pan
si ellos también prefieren el techo de los autobuses
al suelo de una habitación amueblada
si ellos también odian con este odio de un pueblo que se levanta
pues está el mundo envenenado
al pie de los eucaliptos se darán besos sin amor
de la misma forma que yo procuro no pisar los charcos
será de día a espaldas de la montaña
y un cuerpo flotará boca abajo arrastrado por la corriente
mientras el mío busca un banco vacío en algún parque soleado
y lee las noticias en el móvil
y se avergüenza
cada vez tengo más claro que cuando más lo necesito
no me acuerdo de tu cara



5 comentarios:

Rafael dijo...

El mundo está cambiando y quizás nosotros también.
Un abrazo.

Rocio Biedma dijo...

A veces, olvidar una cara es la mejor forma de romper con lo que creemos que necesitamos.
Me gusta Bel.

Anónimo dijo...

El olvido de los rostros que queremos recordar en muchas ocasiones nos lleva a la desesperación, pero en otras a romper con las cadenas del pasado que nos impiden avanzar, Hechicera de las Letras. Debemos recordar quiénes somos, peo a veces también debemos olvidar quiénes fuimos.
Gracias por perseverar.

Bluemīnda dijo...

Al menos te has dado cuenta, que es lo que más cuesta.

Un abrazo!

pormitripa dijo...

Buah. Impresionante. Olvidar ciertas caras a veces se puede antojar bastante difícil. Un abrazo.

http://elchicodelmetro.blogspot.com.es/