miércoles, 9 de marzo de 2016

hikikomori

debajo de este poema
hay una mujer que duerme
pero no me corresponde a mí despertarla
demasiada luz
demasiadas horas hasta la noche
duerme y todo lo que duerme
es de ese color confuso de las barras de plastilina
cuando se mezclan
duerme y todo lo que duerme
es exquisitamente deforme
como lo son las margaritas mutantes de Fukushima
no hay paz
la paz no es una línea recta
aún así es preferible
el protocolo es levantar bastidas entre el peso de dentro
y el mundo
y fortificar
después de todo ¿no se trata siempre de eso?
¿de fortificar?

3 comentarios:

Rafael dijo...

Que no despierte del sueño.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Sí, Hechicera de las Letras, se trata de fortificar.
Sin embargo, a veces hay que rendirse y abrir las puertas del castillo (¿castillo=corazón?). No toda rendición es mala, no toda...
Gracias por perseverar.

LucyJ. dijo...

Un final precioso