jueves, 11 de agosto de 2016

He mamado de la luz
de la forma más obscena que conozco
pero aún, señor, no me he iluminado.

Almudena Vega



mi gata ha venido a tumbarse en la mesa
apoya su cabeza en mi mano derecha
y duerme plácidamente entre mis brazos mientras tecleo
es difícil escribir así
y es que últimamente nada es sencillo
el alivio de no pertenecer
la tristeza de no pertenecer
acaricio a mi animal callado
tal vez simulando un sueño
hundiendo sus raíces en a saber qué tierra removida
gata barniz de resina
polvo de oro que me enseña a modular la palabra:
restauración
como una taza de cerámica expuesta al Kinsugi

1 comentario:

mailconraul dijo...

Cualquier animal quiere un mundo al margen de los teclados...